Puedo ver aún hoy a Selena en aquel hermoso concierto de San Antonio en
1991 pidiendo a uno de los asistentes que le acercaran aquello que le
ofrecían. Cuando llegó a sus manos, lo vio y se sorprendió gratamente
cuando notó que era un globo con una flor adentro. Selena primero sonrió,
luego se emocionó y exclamó un “Ahhh!!!” Y no contenta con ello le pidió
al público que acompañara su exclamación. Atrás de ella se podía ver a
A.B. muy enojado con otra de las asistentes al concierto porque pedía un
globo también. Detrás de Selena podía verse cómo le gritaba “Tienes.
Tienes” y le pedía que dejara de pelear. Pero nadie daba cuenta de ello.
Los ojos de todos se posaban en Selena que los invitaba a bailar cumbias.
Un sí rotundo estalló en sus oídos a tal punto que ella se echó para
atrás sorprendida y enseguida dio comienzo a la canción “Baila esta
cumbia”. Y ella echó a bailar y a reír exhortando a todo el mundo a que
siguiera su ritmo, a que la siguiera a ella. Selena tenía tan sólo 19
años. Estaba por cumplir los 20 y era toda una cantante profesional. Tan
era así que se permitió advertir, mientras arengaba al público, que su
hermano, aún enojado, le hacía una indicación para que se acercara. Ella
con disimulo, y nunca perdiendo el ritmo, se acercó a A.B. y escuchó lo
que éste le decía. Enseguida se apartó de él y se adelantó de nuevo en
el escenario encarando al público para que siguiera participando, para
que siguiera prestándole atención a su pedido. Por supuesto que éste
acató su pedido pues tanto la seguía, tanto la amaba, que ni siquiera
advirtió lo dicho por A.B. a Selena. Es más, ni se enteró. Sólo seguía
la voz de Selena, su agitar de manos, su baile. No pasó ni un minuto
cuando Selena lo miró de nuevo a A.B. para hacerlo partícipe del tema …
Así le hizo creer al público ... En realidad, quería corroborar si todo
estaba bien. Cuando lo confirmó, se apartó de él y siguió cantando ante
su gente como si nada hubiera pasado. Pronto la cara de A.B. cambió y
comenzó a notarse en él de nuevo la alegría y la satisfacción. Poco
después éste se acercó a Suzette y le comentó con ansias lo que había
sucedido, y luego se puso a bailar también él con su bajo. Selena luego
paró de golpe de cantar y mirando en forma cómplice a su público le
preguntó “¿Quieren más?”. Ante la algarabía de la gente Selena siguió y
todo siguió bien en un concierto que llegó a durar 3 horas…
Tal vez éste como tantos otros hechos muestran como nadie lo que era
Selena. Lo que era Selena como artista y como persona. Una persona que
estaba atenta a todo y que no podía seguir si no veía que todo estaba
bien, que todos estaban bien. No podía concebir un concierto, un lugar,
un momento sin advertir de que todos estaban gozando, de que todos
estaban felices, de que todos estaban contentos. Siempre entendió y
aprendió que debía dar todo de sí para que la gente que estaba a su
alrededor estuviera bien y satisfecha. No podía estar en un lugar en el
que hubiera tensión, hubiera enojo. La mejor síntesis de ello eran sus
risotadas. Podía estar bien, podía estar mal, podía no tener ganas,
podía hasta estar no de muy buen humor, pero si había un minuto de
silencio en el ambiente o si había un clima de enojo, ella se ponía a
hablar y a reírse, decir algo y estallar en carcajadas. Y nadie podía
resistirse a ello, pues Selena se encargaba de cautivar a todo el mundo
con su encanto, con su carisma, con su personalidad. Eso la hizo una
persona particular, una artista distinta, una cantante única e
irrepetible. Eso la hizo sencillamente encantadora, difícil de olvidar,
imposible de no querer…
Tal vez esa personalidad arrolladora, esa necesidad de acaparar todo, de
querer solucionar todo aun en la mayor de las adversidades le haya
jugado en contra, tan fatídicamente en contra que tal vez explique en
parte lo sucedido aquel nefasto 31 de marzo. Y tal vez todos entendamos
que no alcanza con lamentarse por lo sucedido, con esperar que el paso
del tiempo se haga cargo de nuestros recuerdos, de nuestro cariño, de
aquello que nos tocó el corazón y el alma. Y encima la incomprensión
acerca de todo lo que le pasó aquel día nos genere un permanente estado
de movilización, de querer seguir haciendo algo por Selena, por querer
reparar algo de lo irreparable. Porque no podemos evitar pensar que se
ha ido Selena, que se ha ido una artista excepcional, que no tiene
igualación ni continuación. Y aunque nos ofrecieran a nuestros pies a la
mejor cantante del mundo, no la aceptaríamos … Porque a ella la habíamos
adoptado, a ella la habíamos elegido. Ella nos llenaba de alegría el
corazón, ella nos emocionaba, ella nos hacía vivir un mundo mejor. Y
cuando uno percibe eso de un artista difícilmente quiera a otro del
mismo modo. El que ama a Selena sólo quiere ver a Selena. Y la forma de
su partida y la consternación que ha provocado lo sucedido aumentan más
el deseo de verla, de no aceptar lo que ha sucedido, de no acostumbrarse
a que aquello que sucedió ya no se puede revertir, de no aceptar que no
se puede hacer nada por ella…
Vivimos un tiempo en el que nos invitan al olvido, a la aceptación
sumisa, a la resignación. Nos invitan a asimilar las cosas, a aceptarlas
como son. A que Selena hay que recordarla por su música y que el dolor
hay que aceptarlo con el dolor de cada día, con el llanto en cada
medianoche, con el vacío que dejó Selena, con el despertar de cada día
sin entender cómo Selena no está entre nosotros. Pero el que ama a
Selena no puede hacerlo. No puede hacerlo porque la recuerda con Amor
con cada disco, con cada concierto, con cada imagen que pudo retener de
Selena en la televisión, en un concierto, en cualquier lugar en el que
ella transitó y dejó su mensaje de cariño, amor y esperanza. No puede
hacerlo porque alguna vez estrechó su mano para saludarla, le dio un
beso, le pidió un autógrafo. Y menos puede hacerlo porque a cambio
recibía no sólo lo pedido, sino algo más, algo que le subía el ánimo y
la autoestima: Selena les preguntaba por ellos, por su familia, por su
vida. A veces era la misma Selena quien se acercaba a ellos para
saludarlos, para dar su cariño, para ofrecerles su Amor. ¿Cuántas veces
veían cómo Selena en cada concierto los individualizaba y los saludaba,
y se ponía la mano en le pecho y hacía una reverencia como muestra de
cariño? ¿Cuántas veces recibía el cariño en el escenario tomando con una
mano en el aire el beso recibido de lejos y poniéndoselo en el corazón?
¿Cómo olvidarse de tantas muestras de afecto? ¿Cómo olvidarse de
semejante cantante que nos daba todo lo que queríamos recibir de un
artista y más, mucho más?
Creo que todos los que amamos a Selena nos gusta recordar todo lo que
nos dejó Selena como algo presente, como algo que está vivo, a pesar del
dolor. A veces es tanto el dolor que creemos que para seguir adelante
hay que aceptar la situación, recordarla con anécdotas divertidas
reservadas para los aniversarios, pensar que la encontraremos tal vez en
otra vida, contentarnos con que alguien nos diga que Selena nos deja un
mensaje de un eventual más allá … Nada más errado … pues antes que
aceptar eso se debe aceptar que es imposible recordar a Selena sin una
lágrima, sin enojo, sin la consternación que generó su partida, sin el
hecho de su partida. Eso también forma parte del recuerdo, de la vida,
de todo lo que tenga que ver con Selena. Nunca se puede olvidar aquello
y tampoco se quiere, a juzgar por lo sucedido. La duda, los
interrogantes, los proyectos rotos, una vida hecha a base de sacrificios,
alegría, optimismo y tremenda voluntad hecha añicos nos movilizan a
hacer algo por ella, algo para reparar lo que de por sí es irreparable.
No podemos dejarla sola, no podemos olvidarla, no debemos abandonarla,
porque no hay peor cosa que aceptar una realidad que no tiene
explicación, justificación, asimilación. Tal vez esa densa y triste
realidad se exprese en el hecho de que Selena, siendo una estrella a
punto de conquistar el mundo, quede reducida en su lugar de recuerdo en
Corpus Christi. Que de una superestrella internacional su impronta quede
reducida a un mirador con colores de olvido y abandono, un gravesite
cercado, una boutique cerrada, un museo que exhibe lo poco que queda y
en el que se proyectan imágenes de Selena que inexplicablemente no se
dejan plasmadas para la posteridad en un dvd, en un formato que permita
que ese Legado de Amor de Selena esté vivo siempre en aquella gente que
la conoció y vio, en la gente que la descubrió y en aquellas personas
que la descubrirán, porque la magia de Selena radica en eso, en que aun
en ausencia sigue generando lo mismo que hace 15 años. Sólo una artista
en serio con un tremendo talento puede lograr la misma sensación que
tuvo el padre de Selena cuando la escuchó por primera vez, la misma
sensación que tuvo José Behar, presiente de la Emi Latin, cuando la
observó de casualidad en San Antonio, la misma sensación que todos
tuvimos cuantos la vimos por primera vez sin saber quién era, sin
imaginarnos lo que era, sin siquiera teniendo en muchos casos
perspectivas y confianza en su canto antes de apreciarla…
Todos queremos seguir viviendo y haciendo vivir lo que nos dejó Selena,
pues aún hoy nos sigue emocionando, nos sigue llenando el Alma, nos
sigue cautivando, nos sigue sacando lo mejor de cada uno. Uno sigue
cantando con ella “Como la Flor”. Uno se sigue emocionando con su
entrada en el Astrodome. Uno sigue recordando su eterna sonrisa. Uno
sigue cantando con ella mientras Selena nos susurraba “pero .,. ay, ay,
ay, cómo me duele” en Festival Acapulco 1994. Uno sigue admirando su voz,
su baile y su belleza cantando “Si una vez” en el programa “Un nuevo día”,
del mismo año. Uno recuerda deslumbrando en La Fiesta Broadway 1992
cantando “Enamorada de ti”. Uno recuerda ese inicio de una artista sin
igual en el Memorial Coliseum de Corpus Christi 1993 cantando “Como la
Flor” y “Baila esta cumbia”. Uno canta con ella y la acompaña en los
coros dirigidos bajo su batuta cantando “No debes jugar” en el Far West
Rodeo 1994, con Selena y su hermoso boustier y pantalón azul. Uno no
puede olvidar sus miradas, sus señalamientos y sus increíbles
interpretaciones en el Houston Astrodome de “Tus desprecios” y “Cobarde”.
Uno no puede olvidar y dejar de emocionarse cuando Selena interpreta
“Where did the feeling go?” en el concierto de San Antonio 1991. Uno no
puede olvidar la evolución de Selena desde su interpretación hasta su
música al escuchar y ver “La carcacha” en los conciertos de Houston
Astrodome 1993 y 1995. Uno no puede olvidar la increíble interpretación
y el zamarreo que Selena le da a su “ex novio” en el concierto de Odessa
de 1994 ... Uno tampoco puede olvidar la belleza de Selena en aquel
concierto .... Uno no puede olvidar a Selena cantando en Padrísimo, en
especial “Fotos y recuerdos” en marzo de 1995 con su increíble gracia y
carisma, o con su expresividad y esas miradas que nos dejaban helado
mientras interpretaba “Si una vez” en febrero de 1995, o con su aire de
artista inigualable en el video “No debes jugar” en 1993. Uno no puede
olvidar esa magistral interpretación en el programa “En vivo”, de
Ricardo Rocha, en noviembre de 1994. Uno no puede olvidar esos
conciertos de Monterrey, esa locura de la gente mientras Selena cantaba
“Ven conmigo” en la Feria 1994, el delirio de sus fans mientras cantaba
“Amor prohibido” en el programa “Siempre en domingo” con su pelo largo y
lacio con flequillo y su vestido rojo, o el carisma y el manejo
increíble del escenario cuando melena al viento con un peinado que se la
recordaría por siempre junto con su sexy vestido color crema
interpretaba “Techno cumbia”, mientras hacía entrar y bailar al
mismísimo Raúl Velasco, conductor del programa… Uno no puede olvidar
cómo se oía su respiración cuando se detuvo de golpe al final del tema
“Si una vez” en el Houston Astrodome 1995 para rematar con “Ese error …
Ese error … es cosa de ayer” con una increíble voz en el medio del
asombro y los gritos de admiración de su gente… Uno no puede olvidar su
canto y su baile interpretando “Baila esta cumbia” en 1993 en el
programa “Furia musical”, como también no se puede olvidar cómo se
trababa al hablar en español. Y, más aun, uno no se puede olvidar en
1992 en Monterrey mientras cantaba “Como la Flor” con su enorme gorro
oscuro. Y así tantos recuerdos que se sintetizan cuando Selena cantó
“Como la Flor” en el concierto “Estamos en Tejas” 1992 y luego invitaba
a tres chicas a que cantaran su versión de ese tema…
Son muchísimos los recuerdos, son muchísimas las imágenes, pero Selena
no llegaba sólo por su voz, por su talento, por su carisma, por su
personalidad … Selena llegaba al público por cómo era, por lo que decía,
por su esfuerzo, por sus ambiciones, por ser sencilla pero también
frontal. Por no conformarse nunca, por querer siempre mejorar, por
imaginarse que podía llegar a lo más alto en su carrera con honestidad,
franqueza y ganas. Que entendió que cuando triunfó en México, debía
aprender el español por respeto al público y lo hizo en muy poco tiempo.
Que tal vez en “Furia Musical” mostró con franqueza su sentir al
expresar que cuando ella tenía tiempo libre lo empleaba para cumplir con
sus proyectos, con todo lo que había soñado. Que no tenía ningún
inconveniente en decir que antes de formar una familia primero quería
poder cumplir con todo lo que tenía planeado en su mente, que a los 16
años en los Tejano Music Awards y ante su primer premio no pudo con su
genio y dijo “Agradezco a Los Dinos porque sin ellos yo no sería nada.
Cuando ellos ganan yo gano. Cuando ellos pierden … yo no los conozco!!!”.
Porque Selena era así y eso también formaba parte de su encanto. Selena
ganaba con su magia, con su áurea. Selena era una artista irresistible,
y deslumbraba por su canto y por su presencia. Y Selena lo sabía … Vaya
si lo sabía! … Y aunque tengamos que recurrir a un video casero en el
que dice “Odio que digan que soy la mejor porque odio que me digan la
verdad”, todos sabemos que se sentía la mejor porque así lo pensaba y
así se lo hacía saber su público, que se sintetizaba con aquellas
hermosas palabras que le prodigara la conductora del programa “En vivo”,
cuando le hizo saber a Selena que la gente no sólo la admiraba, sino que
la quería, y que siempre ese público necesitaba mostrarle no sólo su
cariño, sino también la necesidad de protegerla, de cuidarla…
Por eso, cuando se dio ese hecho difícil de entender, de explicar, de
aceptar, la gente reaccionó de esa manera. El público no reacciona de la
misma manera ante el mismo suceso protagonizado por diferentes personas.
La gente que la conocía a Selena se vio sacudida porque le quitaron lo
que tanto querían, lo que tanto habían buscado, lo que colmaba su
felicidad. Y los que no la conocían se conmovieron por alguien que si no
sabían en ese momento lo que significaba para tanta gente lo sabrían
después. De ahí la cachetada que recibieron todos, el llanto de tantas
mujeres, varones, niños, gente mayor. De ahí que la gente que tanto la
quiso sólo se aferró a lo que había dejado Selena para no olvidarla
nunca, para no dejarla sola, para aferrarse a la esperanza de que le
digan que todo fue un mal sueño, una pesadilla, un terrible sueño que no
se condice con la realidad, con una realidad de un mundo con felicidad,
de un mundo con Selena…
Y mientras tanto, la gente que quiere a Selena espera a Selena, escucha
a Selena, no acepta ese terrible hecho del que fue víctima sólo Selena …
sí, sólo Selena ... Y el público no lo hace porque evade la realidad,
porque ha perdido los cabales. No la acepta por Amor a Selena, por Amor
y agradecimiento a una artista sin igual que dio todo de sí para la
alegría y felicidad de su gente…
Por eso estoy aquí, Selena, para no aceptar tu partida, para esperarte
todos los días, para evocarte como ejemplo cuando mis días no son
felices … para demostrarte que siempre estaré aquí por ti para
recordarte, para quererte, para tributarte, para dejar tu nombre bien en
alto, para cuidarte, para acompañarte, para no dejarte nunca, nunca
sola!!!
Te quiere de todo corazón, ese corazón que es sólo tuyo…
La única persona que
puede hablar de ti eres tú, Selena…
En aquel triste juicio hecho a esa persona que le quitó los sueños a
Selena, el defensor de la acusada buscó conmover al Jurado diciendo que
seguramente si Selena apareciera tras la puerta de ingreso al lugar en
el que se efectuaba el juicio, seguramente la abrazaría y la perdonaría.
Y no sólo eso: demostraría que ella siempre estuvo de su lado tratando
de protegerla y de defenderla, confirmando el accionar de Selena en
aquel nefasto día, en el que ella hasta acompañó paradójicamente a la
asesina al hospital … Cuando terminó su alocución, el Fiscal muy
atinadamente le respondió que seguramente si Selena apareciera por la
puerta indicada por el defensor, lo único que indicaría que tal juicio
no existiría y nada de lo que estaba pasando en esos dolorosos días en
Houston no tendrían razón de ser, pues Selena estaría entre nosotros…
A todo ello siempre se me ocurrió agregar que nadie sabría qué haría
Selena si apareciera en algún lado, en alguna circunstancia, en
cualquier momento. Se me ocurre que nadie está en condiciones sensatas
de decir qué diría, qué pensaría, qué diría de la asesina, qué diría de
lo que le sucedió. Tampoco me imaginaría si estaría alegre, triste o
enojada, o muy seria, como me lo sugiere aquel rostro rígido que se nos
presentó al final. Creo que nadie está en condiciones de ponerse en el
lugar de Selena para interpretar qué diría, que nos querría decir, cómo
reaccionaría, qué realmente pensaría. Y mucho menos imaginarse cuáles
serían sus movimientos, sus actitudes…
Creo que todos cuando vivimos esta experiencia tan triste de Selena,
quiere aferrarse a algo, imaginarse que nada ha sucedido, que Selena
aparecerá de todos modos, o que está presente en nuestras vidas a través
de todo lo que ha generado. Difícilmente podamos imaginarnos que uno o
que cualquier persona puede dar seguridad de su pensamiento, de cómo se
siente ahora, si es que está en algún lado. La realidad, la triste
realidad, nos indica que Selena no está entre nosotros, que no hay
manera de que ella nos pueda decir algo, que no hay manera de viajar en
el tiempo para impedir toda la locura que se ha hecho con ella. Que
cualquier interpretación que hagamos de su sentir y de su pensamiento,
siempre estará distante de su razonamiento y de sus sentimientos. Si no
hemos podido siquiera poder saber qué pasó aquel nefasto día, ¿cómo
podríamos saber qué haría hoy, qué diría hoy, que pensaría, dónde
estaría, qué mensaje nos querría dar? ¿Quién está en condiciones de
representar su Legado de Amor si asistimos al paulatino abandono de él
por parte de los que tienen el deber y la responsabilidad de hacerlo? ¿Quién
ha tratado de preservar su imagen ante tantas mentiras e intromisiones
de su vida privada han hecho? ¿Quién ha tratado de ser lo
suficientemente sincero como para aclarar lo que sucedió aquel nefasto
día?
Selena ha vivido una vida dura, ha padecido muchas cosas para hacerse un
nombre y un lugar dentro de la música. Todo lo logró a base de voz,
talento, carisma, pasión, personalidad y mucho sacrificio. Nadie le
regaló nada. Todo se lo ganó ella. Siempre tuvo la mejor cara ante tanta
adversidad. Siempre se ganó al público a través de lo que generaba en el
escenario. Jamás trató de inventar cosas, de armar escándalos, de hablar
de romances, de meterse en la vida de los demás, ni hablar de su vida
privada para obtener notoriedad. Selena se ganó el Amor de su gente con
su canto, con su don de gente, con su respeto al público, con su cariño.
Y siempre apartó su vida personal de la pública. Siempre dijo que tenía
tiempo para atender a los fans, que sólo pedía que esperaran un ratito
cuando estaba con su familia o ante el deseo de estar en su intimidad.
Selena supo respetar y ser respetada. Como nadie logró no sólo ser
popular sino ser querida. Logró lo que muy pocos logran y obtienen, y
fue de su exclusivo mérito. Algo que muchos desean pero no pueden
alcanzar…
Muchas veces me pregunto sobre Dios, sobre la justicia, sobre nuestra
misión en el mundo, por qué y para qué estamos aquí cuando veo el
destino de Selena, cómo se nos fue de este mundo, cómo pudo ser privada
de ser feliz, de vivir, de hacer lo que más deseaba, cómo no se le
permitió ganar y perder, acertar y fallar. Me pregunto cómo a un ángel
como Selena se le ha quitado de este mundo en manos de alguien tan frío,
despiadado y calculador, una persona absolutamente psicópata, que aplicó
por su propia condición neurótica la inteligencia para manipular, para
llamar la atención desde el anonimato, para hacer sentir culpable a
Selena y a todo los que estaban a su alrededor, para ganarse la
confianza de toda una familia con el único objeto de saber lo
suficientemente de cada uno de sus integrantes para conocer más de ellos
para manipularlos, para poder saber cómo atacarlos, como defenderse de
ellos, dónde golpearlos, cómo hacer que ellos actuaran de acuerdo a su
propia necesidad. Cuando veo todo esto me pregunto por qué se aplica más
la inteligencia para hacer el mal, para manipular, para ejercer la
violencia, para quitar la vida al otro. Me preguntó por qué parece más
fácil odiar, dominar, cobrar notoriedad desnudando miserias. Me preguntó
por qué es más difícil lograr el éxito y el respeto con honestidad, con
decencia, con trabajo, con ser un buen ejemplo para los demás. Me
pregunto por qué toda una vida sacrificada y honesta se borra de un
plumazo con una actitud malévola, miserable y despiadada. ¿Por qué
Selena se tenía que ir y se tenía que ir así? ¿Por qué alguien como
Selena no pudo llegar a ser la gran estrella reconocida en todo el mundo,
por qué no pudo hacer todo lo que había soñado, por qué no pudo vivir? Y
peor aún, ¿por qué Selena tenía que irse de este mundo y soportar que
luego esté en boca de mucha gente a través del escándalo y de investigar
impunemente su vida privada? ¿Por qué tanto Amor fue terminado a
disparos que nunca cesan, con un odio que siempre parece más duradero
que todo el cariño del mundo?
A veces cuando escucho y veo cómo mucha gente opina, cómo mucha gente
supone, cómo cada uno se siente con autoridad para meterse en la vida
privada de Selena, y para ponerse a analizar sobre lo hecho y lo no
hecho, me pregunto si alguien se acuerda que en esta terrible historia
hubo una víctima, sólo una víctima, y que esa persona a quien han
lastimado tanto no nos puede decir nada, no nos puede dar su parecer, no
nos puede decir qué pasó aquel nefasto día, no nos puede decir qué haría
si tuviera oportunidad de ver a su asesina, qué le diría a su familia,
qué le explicaría a su esposo, con qué calmaría y consolaría a sus fans.
Pero por sobre todo, Selena no puede defenderse de las barbaridades que
se dicen de ella, no puede decir cómo querría que la recordaran, que
querría que hicieran para sentirse homenajeada, tributada y amada. Nunca
lo sabremos porque insólitamente Selena nos dejó y nunca nos podrá
transmitir sus pensamientos. Y aunque quisiéramos pensar que nada ha
sucedido, una decisión insólita nos dio esa terrible posibilidad de ver
una última imagen, una imagen que seguro Selena no quería que se viera.
Una imagen que ella no pidió mostrar. Una imagen que demuestra que
Selena nada puede hacer frente a aquellos que opinan, blasfeman,
interpretan. Selena está allí sin poder hablar. Todos los partícipes de
esta historia pueden dar su opinión, defenderse de lo que dicen los
demás, demandar, enojarse, ponerse contentos, abrazar, amar, gritar, o
simplemente hablar. Selena no. Y eso es lo más triste de todo. Lo que
más querríamos que suceda no es posible que vaya a ocurrir. Y ésa es la
tristeza que nunca podremos sacar de nuestras vidas, de nuestras almas,
de nuestros corazones…
Siempre recuerdo lo terriblemente feo que es cuando uno es noticia por
una acontecimiento en un lugar, y al poco tiempo ser notorio por algo
tan triste y lamentable. Por estas épocas hace 15 años Selena
deslumbraba en el Houston Astrodome otra vez, y toda la ciudad hablaba
de ella, quedaba subyugada por ella, quedaba sorprendida y extasiada por
ella. Tan sólo unos meses después también se hablaba de Selena, pero
ella no era la protagonista. Ya no brillaban su figura, su voz, su
personalidad, su carisma, su estampa. Ya no primaba el Amor. Ya no había
risas, ya no había cariño. Ya la gente no se abalanzaba sobre Selena
para besarla, para agradecerle, para expresarle su cariño, para pedirle
un autógrafo. Ahora la gente se abalanzaba para sacarle una declaración
a la asesina, para encarar al Jurado, buscar una explicación en los
abogados y en los periodistas. Se abalanzaba para expresar odio, lamento,
consternación, llanto, impotencia. De golpe Houston vivió dos escenarios
en pocos meses. En uno, la protagonista era Selena. En el otro, las
figuras eran todas las personas que eran opacadas por la misma aparición
de Selena. En este otro escenario, se veían jueces, analistas, una
familia destruida tratando de recomponer algo imposible de lograr, y
otra familia con una gran puesta en escena defendiendo hasta el
paroxismo algo indefendible. En ese mismo otro escenario, los que
firmaban autógrafos eran los periodistas…
Me pregunto hoy en día qué hizo Selena para merecer esto. Me pregunto si
es posible que una persona sea sometida a una vida típica de cenicienta
con la terrible diferencia de que le quitan de un disparo el zapato que
se pudo calzar, o que en realidad llegó a poder calzar por tan sólo un
segundo ... Y que no contentos con lo hecho, le quitan todas sus
pertenencias que se supo ganar con Amor y sacrificio, y ni siquiera le
devuelven a su familia todo lo que les pertenece por derecho propio. Y
encima hablan mal de ella y mienten descaradamente con el pretexto de
decir “la verdad”. Me pregunto si una vida armada con tantas privaciones,
con tantos sacrificios, con vivir cada día ganándose el pan con el sudor
de su frente tenga este final. Me pregunto si nos alcanza toda una vida
nuestra entregada a Selena para devolverle todo lo que ella nos dio sin
que se lo pidiéramos. Me pregunto si el paso del tiempo, la necesidad de
parar de sufrir, el argumento de “hay que salir adelante”, justifica el
ir abandonando todo lo que ella construyó, si acaso está bien encerrarse
en el dolor, en el llanto, en el cariño, en el Amor propio para recordar
a Selena, y no hacer algo para reparar tanta pérdida, tanto dolor, tanta
locura, tantos errores. Me pregunto si no habría que hacer algo por el
honor de Selena cuando la asesina, no contenta con lo que hizo, sigue
destilando su odio hablando, disparando, blasfemando. Me pregunto si uno
puede estar tranquilo sabiendo que esa mujer y su familia tienen cosas
de Selena y las exhiben con aire desafiante a la Familia Quintanilla, a
los fans, a todo el mundo … y a Selena. Me pregunto por un instante qué
diría Selena si estuviera aquí. ¿Acaso no le molestaría? ¿Acaso no nos
pediría que hiciéramos algo por ella? ¿Acaso no haría lo que suponemos
que realizaría a juzgar por sus acciones reveladas en su corta vida?
Yo creo que deberíamos pensar más en Selena y no tanto en especular en
lo que podría llegar a decir. No sé si tiene sentido tratar de buscar
alguna señal de ella como si estuviera entre nosotros. Permitámonos, eso
sí, soñar con los milagros, con que por ahí ella aparece y nos da la
posibilidad de expresarle todo lo que quisiéramos decirle, y que nos
guardamos por 15 años. Tratemos de imaginarnos esa posibilidad y
brindémosle todo el cariño y el Amor que mereció recibir. Permitámonos
soñar en imposibles, pero no busquemos soluciones “terrenales”. Selena
no está entre nosotros y no tiene la posibilidad ni por sí sola ni a
través de ningún medio de decirnos nada. Si así fuera, ya hubiese hecho
algo para defenderse de tantas cosas que se dijeron de ella y que le
hicieron. Por eso pienso y reitero, una y otra vez, ante aquello que
dijo el Fiscal en aquel juicio en el que Selena estaba pero no era
protagonista, que no sé que pasaría si Selena apareciera, no sé qué
diría, no sé que haría, no sé cómo reaccionaría, no sé cómo nos miraría,
no sé qué rostro tendría. No sé qué haría con los dichos de la asesina,
no sé qué haría por lo hecho por su recuerdo a través de sus seres
queridos, no sé qué les diría a aquellos que la admiraban y querían
tanto … No sé. Puedo imaginármelo, pero no podría ponerme en su lugar,
no podría erigirme en su intérprete. Sólo escucharía y dejaría actuar a
Selena. No escucharía a nadie que la interprete. Ella es dueña de sus
actos. Sólo diría algo en función de lo que ella haría o diría...
Así como yo no entiendo para qué le preguntan a la asesina por lo
sucedido aquel nefasto día cuando la respuesta a ello está en lo que
ella misma dijo ese nefasto día mientras estaba parapetada en su
camioneta, tampoco entiendo por qué muchos no se fijan en lo que Selena
misma decía y hacía para recordarla con Amor. Nunca debemos olvidar que
Selena estaba sola en este mundo cuando se nos fue y lo peor que podemos
hacer es abandonarla, dejarla a merced de todos los que hablan por ella,
los que se creen sus intérpretes, los que se sienten con autoridad para
hablar por ella. Selena dejó un Legado invalorable y ese Legado habla
por ella, dice por ella. Lo peor que le podemos hacer es seguir
exhibiéndola, exponiéndola a situaciones en las que no nos puede decir
nada. Muchas veces los detractores de la familia, o los que critican
determinados recuerdos de Selena, suelen decir, para censurarlos, “dejen
a Selena en paz”. Paradójicamente, nunca lo dicen cuando habla la
asesina, cuando involucran a Selena en situaciones insólitas y
desagradables, o cuando algunos “interpretan” su pensamiento hoy, “donde
quiera que esté” … No necesito escuchar a Selena hoy para saber que lo
que menos quiere Selena es que la “dejen en paz”, pues ella no quiere
que la dejen sola de nuevo, no quiere que la abandonen, no desea que la
dejen de querer. Y además quiere que hagamos algo por aquellos que
utilizan en vano su nombre. Selena también quiere justicia, pues ella
nunca pidió que se metieran en su vida, nunca se metió en la de los
demás. “Dejarla en paz” es dejarla sola y eso es lo que menos quiere
Selena. No quiere vivir más aquel día nefasto…
Alguna vez alguien dijo que mejor que decir es hacer, y si queremos
hacer algo por Selena, si queremos saber qué diría hoy, qué haría hoy,
qué se supone que nos expresaría si estuviera aquí, entonces
contribuyamos a su recuerdo, hagamos algo por ella todos los días,
aprendamos a quererla, démosle el cariño que necesita y erijámonos en
sus mayores cuidadores ante todos los que hablan de cosas de las cuales
Selena nunca quiso hablar. Aprendámosla a cuidarla y a protegerla, a
darle nuestro abrigo, nuestro cuerpo mismo cuando ella no pueda
defenderse, cuando ella no pueda hablar … Y si realmente la queremos, no
nos podemos permitir guardarnos en nuestro propio dolor, en nuestros
propio llanto. Antes que nuestro dolor esté el dolor de Selena. Antes
que nuestros sentimientos está Selena. Selena está por encima de todos y
de todo. Selena nos necesita. Selena necesita que sea recordada,
necesita que siga sintiendo que su Legado está vivo, necesita que no sea
un nombre más que se olvida en el tiempo, que se confunde con otros, que
se esfuma, que se pierde con el soplo del viento. Selena no se merece
eso. Ya bastante sufrió, ya bastante padeció. Reparemos tanto dolor con
el Amor que siempre necesitó y quiso recibir…
Aprendamos a dar todo el cariño y el Amor a Selena del mismo modo que lo
hizo ella por nosotros…
Yo estoy aquí, Selena, para que recibas todo ese cariño que sólo tú
generaste, esperando que algún día tú, solo tú, nos lo puedas agradecer…
Te extraña, te quiere, te regala el corazón todos los días…