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Sergio's Journal
 

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  Sergio Ernesto Rodríguez
Buenos Aires, Argentina  Date: March 7th, 2010
 
 
 

Selena … Ese recuerdo vivo

 
 


Puedo ver aún hoy a Selena en aquel hermoso concierto de San Antonio en 1991 pidiendo a uno de los asistentes que le acercaran aquello que le ofrecían. Cuando llegó a sus manos, lo vio y se sorprendió gratamente cuando notó que era un globo con una flor adentro. Selena primero sonrió, luego se emocionó y exclamó un “Ahhh!!!” Y no contenta con ello le pidió al público que acompañara su exclamación. Atrás de ella se podía ver a A.B. muy enojado con otra de las asistentes al concierto porque pedía un globo también. Detrás de Selena podía verse cómo le gritaba “Tienes. Tienes” y le pedía que dejara de pelear. Pero nadie daba cuenta de ello. Los ojos de todos se posaban en Selena que los invitaba a bailar cumbias. Un sí rotundo estalló en sus oídos a tal punto que ella se echó para atrás sorprendida y enseguida dio comienzo a la canción “Baila esta cumbia”. Y ella echó a bailar y a reír exhortando a todo el mundo a que siguiera su ritmo, a que la siguiera a ella. Selena tenía tan sólo 19 años. Estaba por cumplir los 20 y era toda una cantante profesional. Tan era así que se permitió advertir, mientras arengaba al público, que su hermano, aún enojado, le hacía una indicación para que se acercara. Ella con disimulo, y nunca perdiendo el ritmo, se acercó a A.B. y escuchó lo que éste le decía. Enseguida se apartó de él y se adelantó de nuevo en el escenario encarando al público para que siguiera participando, para que siguiera prestándole atención a su pedido. Por supuesto que éste acató su pedido pues tanto la seguía, tanto la amaba, que ni siquiera advirtió lo dicho por A.B. a Selena. Es más, ni se enteró. Sólo seguía la voz de Selena, su agitar de manos, su baile. No pasó ni un minuto cuando Selena lo miró de nuevo a A.B. para hacerlo partícipe del tema … Así le hizo creer al público ... En realidad, quería corroborar si todo estaba bien. Cuando lo confirmó, se apartó de él y siguió cantando ante su gente como si nada hubiera pasado. Pronto la cara de A.B. cambió y comenzó a notarse en él de nuevo la alegría y la satisfacción. Poco después éste se acercó a Suzette y le comentó con ansias lo que había sucedido, y luego se puso a bailar también él con su bajo. Selena luego paró de golpe de cantar y mirando en forma cómplice a su público le preguntó “¿Quieren más?”. Ante la algarabía de la gente Selena siguió y todo siguió bien en un concierto que llegó a durar 3 horas…

Tal vez éste como tantos otros hechos muestran como nadie lo que era Selena. Lo que era Selena como artista y como persona. Una persona que estaba atenta a todo y que no podía seguir si no veía que todo estaba bien, que todos estaban bien. No podía concebir un concierto, un lugar, un momento sin advertir de que todos estaban gozando, de que todos estaban felices, de que todos estaban contentos. Siempre entendió y aprendió que debía dar todo de sí para que la gente que estaba a su alrededor estuviera bien y satisfecha. No podía estar en un lugar en el que hubiera tensión, hubiera enojo. La mejor síntesis de ello eran sus risotadas. Podía estar bien, podía estar mal, podía no tener ganas, podía hasta estar no de muy buen humor, pero si había un minuto de silencio en el ambiente o si había un clima de enojo, ella se ponía a hablar y a reírse, decir algo y estallar en carcajadas. Y nadie podía resistirse a ello, pues Selena se encargaba de cautivar a todo el mundo con su encanto, con su carisma, con su personalidad. Eso la hizo una persona particular, una artista distinta, una cantante única e irrepetible. Eso la hizo sencillamente encantadora, difícil de olvidar, imposible de no querer…

Tal vez esa personalidad arrolladora, esa necesidad de acaparar todo, de querer solucionar todo aun en la mayor de las adversidades le haya jugado en contra, tan fatídicamente en contra que tal vez explique en parte lo sucedido aquel nefasto 31 de marzo. Y tal vez todos entendamos que no alcanza con lamentarse por lo sucedido, con esperar que el paso del tiempo se haga cargo de nuestros recuerdos, de nuestro cariño, de aquello que nos tocó el corazón y el alma. Y encima la incomprensión acerca de todo lo que le pasó aquel día nos genere un permanente estado de movilización, de querer seguir haciendo algo por Selena, por querer reparar algo de lo irreparable. Porque no podemos evitar pensar que se ha ido Selena, que se ha ido una artista excepcional, que no tiene igualación ni continuación. Y aunque nos ofrecieran a nuestros pies a la mejor cantante del mundo, no la aceptaríamos … Porque a ella la habíamos adoptado, a ella la habíamos elegido. Ella nos llenaba de alegría el corazón, ella nos emocionaba, ella nos hacía vivir un mundo mejor. Y cuando uno percibe eso de un artista difícilmente quiera a otro del mismo modo. El que ama a Selena sólo quiere ver a Selena. Y la forma de su partida y la consternación que ha provocado lo sucedido aumentan más el deseo de verla, de no aceptar lo que ha sucedido, de no acostumbrarse a que aquello que sucedió ya no se puede revertir, de no aceptar que no se puede hacer nada por ella…

Vivimos un tiempo en el que nos invitan al olvido, a la aceptación sumisa, a la resignación. Nos invitan a asimilar las cosas, a aceptarlas como son. A que Selena hay que recordarla por su música y que el dolor hay que aceptarlo con el dolor de cada día, con el llanto en cada medianoche, con el vacío que dejó Selena, con el despertar de cada día sin entender cómo Selena no está entre nosotros. Pero el que ama a Selena no puede hacerlo. No puede hacerlo porque la recuerda con Amor con cada disco, con cada concierto, con cada imagen que pudo retener de Selena en la televisión, en un concierto, en cualquier lugar en el que ella transitó y dejó su mensaje de cariño, amor y esperanza. No puede hacerlo porque alguna vez estrechó su mano para saludarla, le dio un beso, le pidió un autógrafo. Y menos puede hacerlo porque a cambio recibía no sólo lo pedido, sino algo más, algo que le subía el ánimo y la autoestima: Selena les preguntaba por ellos, por su familia, por su vida. A veces era la misma Selena quien se acercaba a ellos para saludarlos, para dar su cariño, para ofrecerles su Amor. ¿Cuántas veces veían cómo Selena en cada concierto los individualizaba y los saludaba, y se ponía la mano en le pecho y hacía una reverencia como muestra de cariño? ¿Cuántas veces recibía el cariño en el escenario tomando con una mano en el aire el beso recibido de lejos y poniéndoselo en el corazón? ¿Cómo olvidarse de tantas muestras de afecto? ¿Cómo olvidarse de semejante cantante que nos daba todo lo que queríamos recibir de un artista y más, mucho más?

Creo que todos los que amamos a Selena nos gusta recordar todo lo que nos dejó Selena como algo presente, como algo que está vivo, a pesar del dolor. A veces es tanto el dolor que creemos que para seguir adelante hay que aceptar la situación, recordarla con anécdotas divertidas reservadas para los aniversarios, pensar que la encontraremos tal vez en otra vida, contentarnos con que alguien nos diga que Selena nos deja un mensaje de un eventual más allá … Nada más errado … pues antes que aceptar eso se debe aceptar que es imposible recordar a Selena sin una lágrima, sin enojo, sin la consternación que generó su partida, sin el hecho de su partida. Eso también forma parte del recuerdo, de la vida, de todo lo que tenga que ver con Selena. Nunca se puede olvidar aquello y tampoco se quiere, a juzgar por lo sucedido. La duda, los interrogantes, los proyectos rotos, una vida hecha a base de sacrificios, alegría, optimismo y tremenda voluntad hecha añicos nos movilizan a hacer algo por ella, algo para reparar lo que de por sí es irreparable. No podemos dejarla sola, no podemos olvidarla, no debemos abandonarla, porque no hay peor cosa que aceptar una realidad que no tiene explicación, justificación, asimilación. Tal vez esa densa y triste realidad se exprese en el hecho de que Selena, siendo una estrella a punto de conquistar el mundo, quede reducida en su lugar de recuerdo en Corpus Christi. Que de una superestrella internacional su impronta quede reducida a un mirador con colores de olvido y abandono, un gravesite cercado, una boutique cerrada, un museo que exhibe lo poco que queda y en el que se proyectan imágenes de Selena que inexplicablemente no se dejan plasmadas para la posteridad en un dvd, en un formato que permita que ese Legado de Amor de Selena esté vivo siempre en aquella gente que la conoció y vio, en la gente que la descubrió y en aquellas personas que la descubrirán, porque la magia de Selena radica en eso, en que aun en ausencia sigue generando lo mismo que hace 15 años. Sólo una artista en serio con un tremendo talento puede lograr la misma sensación que tuvo el padre de Selena cuando la escuchó por primera vez, la misma sensación que tuvo José Behar, presiente de la Emi Latin, cuando la observó de casualidad en San Antonio, la misma sensación que todos tuvimos cuantos la vimos por primera vez sin saber quién era, sin imaginarnos lo que era, sin siquiera teniendo en muchos casos perspectivas y confianza en su canto antes de apreciarla…

Todos queremos seguir viviendo y haciendo vivir lo que nos dejó Selena, pues aún hoy nos sigue emocionando, nos sigue llenando el Alma, nos sigue cautivando, nos sigue sacando lo mejor de cada uno. Uno sigue cantando con ella “Como la Flor”. Uno se sigue emocionando con su entrada en el Astrodome. Uno sigue recordando su eterna sonrisa. Uno sigue cantando con ella mientras Selena nos susurraba “pero .,. ay, ay, ay, cómo me duele” en Festival Acapulco 1994. Uno sigue admirando su voz, su baile y su belleza cantando “Si una vez” en el programa “Un nuevo día”, del mismo año. Uno recuerda deslumbrando en La Fiesta Broadway 1992 cantando “Enamorada de ti”. Uno recuerda ese inicio de una artista sin igual en el Memorial Coliseum de Corpus Christi 1993 cantando “Como la Flor” y “Baila esta cumbia”. Uno canta con ella y la acompaña en los coros dirigidos bajo su batuta cantando “No debes jugar” en el Far West Rodeo 1994, con Selena y su hermoso boustier y pantalón azul. Uno no puede olvidar sus miradas, sus señalamientos y sus increíbles interpretaciones en el Houston Astrodome de “Tus desprecios” y “Cobarde”. Uno no puede olvidar y dejar de emocionarse cuando Selena interpreta “Where did the feeling go?” en el concierto de San Antonio 1991. Uno no puede olvidar la evolución de Selena desde su interpretación hasta su música al escuchar y ver “La carcacha” en los conciertos de Houston Astrodome 1993 y 1995. Uno no puede olvidar la increíble interpretación y el zamarreo que Selena le da a su “ex novio” en el concierto de Odessa de 1994 ... Uno tampoco puede olvidar la belleza de Selena en aquel concierto .... Uno no puede olvidar a Selena cantando en Padrísimo, en especial “Fotos y recuerdos” en marzo de 1995 con su increíble gracia y carisma, o con su expresividad y esas miradas que nos dejaban helado mientras interpretaba “Si una vez” en febrero de 1995, o con su aire de artista inigualable en el video “No debes jugar” en 1993. Uno no puede olvidar esa magistral interpretación en el programa “En vivo”, de Ricardo Rocha, en noviembre de 1994. Uno no puede olvidar esos conciertos de Monterrey, esa locura de la gente mientras Selena cantaba “Ven conmigo” en la Feria 1994, el delirio de sus fans mientras cantaba “Amor prohibido” en el programa “Siempre en domingo” con su pelo largo y lacio con flequillo y su vestido rojo, o el carisma y el manejo increíble del escenario cuando melena al viento con un peinado que se la recordaría por siempre junto con su sexy vestido color crema interpretaba “Techno cumbia”, mientras hacía entrar y bailar al mismísimo Raúl Velasco, conductor del programa… Uno no puede olvidar cómo se oía su respiración cuando se detuvo de golpe al final del tema “Si una vez” en el Houston Astrodome 1995 para rematar con “Ese error … Ese error … es cosa de ayer” con una increíble voz en el medio del asombro y los gritos de admiración de su gente… Uno no puede olvidar su canto y su baile interpretando “Baila esta cumbia” en 1993 en el programa “Furia musical”, como también no se puede olvidar cómo se trababa al hablar en español. Y, más aun, uno no se puede olvidar en 1992 en Monterrey mientras cantaba “Como la Flor” con su enorme gorro oscuro. Y así tantos recuerdos que se sintetizan cuando Selena cantó “Como la Flor” en el concierto “Estamos en Tejas” 1992 y luego invitaba a tres chicas a que cantaran su versión de ese tema…

Son muchísimos los recuerdos, son muchísimas las imágenes, pero Selena no llegaba sólo por su voz, por su talento, por su carisma, por su personalidad … Selena llegaba al público por cómo era, por lo que decía, por su esfuerzo, por sus ambiciones, por ser sencilla pero también frontal. Por no conformarse nunca, por querer siempre mejorar, por imaginarse que podía llegar a lo más alto en su carrera con honestidad, franqueza y ganas. Que entendió que cuando triunfó en México, debía aprender el español por respeto al público y lo hizo en muy poco tiempo. Que tal vez en “Furia Musical” mostró con franqueza su sentir al expresar que cuando ella tenía tiempo libre lo empleaba para cumplir con sus proyectos, con todo lo que había soñado. Que no tenía ningún inconveniente en decir que antes de formar una familia primero quería poder cumplir con todo lo que tenía planeado en su mente, que a los 16 años en los Tejano Music Awards y ante su primer premio no pudo con su genio y dijo “Agradezco a Los Dinos porque sin ellos yo no sería nada. Cuando ellos ganan yo gano. Cuando ellos pierden … yo no los conozco!!!”. Porque Selena era así y eso también formaba parte de su encanto. Selena ganaba con su magia, con su áurea. Selena era una artista irresistible, y deslumbraba por su canto y por su presencia. Y Selena lo sabía … Vaya si lo sabía! … Y aunque tengamos que recurrir a un video casero en el que dice “Odio que digan que soy la mejor porque odio que me digan la verdad”, todos sabemos que se sentía la mejor porque así lo pensaba y así se lo hacía saber su público, que se sintetizaba con aquellas hermosas palabras que le prodigara la conductora del programa “En vivo”, cuando le hizo saber a Selena que la gente no sólo la admiraba, sino que la quería, y que siempre ese público necesitaba mostrarle no sólo su cariño, sino también la necesidad de protegerla, de cuidarla…

Por eso, cuando se dio ese hecho difícil de entender, de explicar, de aceptar, la gente reaccionó de esa manera. El público no reacciona de la misma manera ante el mismo suceso protagonizado por diferentes personas. La gente que la conocía a Selena se vio sacudida porque le quitaron lo que tanto querían, lo que tanto habían buscado, lo que colmaba su felicidad. Y los que no la conocían se conmovieron por alguien que si no sabían en ese momento lo que significaba para tanta gente lo sabrían después. De ahí la cachetada que recibieron todos, el llanto de tantas mujeres, varones, niños, gente mayor. De ahí que la gente que tanto la quiso sólo se aferró a lo que había dejado Selena para no olvidarla nunca, para no dejarla sola, para aferrarse a la esperanza de que le digan que todo fue un mal sueño, una pesadilla, un terrible sueño que no se condice con la realidad, con una realidad de un mundo con felicidad, de un mundo con Selena…

Y mientras tanto, la gente que quiere a Selena espera a Selena, escucha a Selena, no acepta ese terrible hecho del que fue víctima sólo Selena … sí, sólo Selena ... Y el público no lo hace porque evade la realidad, porque ha perdido los cabales. No la acepta por Amor a Selena, por Amor y agradecimiento a una artista sin igual que dio todo de sí para la alegría y felicidad de su gente…

Por eso estoy aquí, Selena, para no aceptar tu partida, para esperarte todos los días, para evocarte como ejemplo cuando mis días no son felices … para demostrarte que siempre estaré aquí por ti para recordarte, para quererte, para tributarte, para dejar tu nombre bien en alto, para cuidarte, para acompañarte, para no dejarte nunca, nunca sola!!!

Te quiere de todo corazón, ese corazón que es sólo tuyo…


 

 
  Sergio Ernesto Rodríguez
Buenos Aires, Argentina  Date: February 28th, 2010
 
 
 

La única persona que puede hablar de ti eres tú, Selena…

 
 



En aquel triste juicio hecho a esa persona que le quitó los sueños a Selena, el defensor de la acusada buscó conmover al Jurado diciendo que seguramente si Selena apareciera tras la puerta de ingreso al lugar en el que se efectuaba el juicio, seguramente la abrazaría y la perdonaría. Y no sólo eso: demostraría que ella siempre estuvo de su lado tratando de protegerla y de defenderla, confirmando el accionar de Selena en aquel nefasto día, en el que ella hasta acompañó paradójicamente a la asesina al hospital … Cuando terminó su alocución, el Fiscal muy atinadamente le respondió que seguramente si Selena apareciera por la puerta indicada por el defensor, lo único que indicaría que tal juicio no existiría y nada de lo que estaba pasando en esos dolorosos días en Houston no tendrían razón de ser, pues Selena estaría entre nosotros…

A todo ello siempre se me ocurrió agregar que nadie sabría qué haría Selena si apareciera en algún lado, en alguna circunstancia, en cualquier momento. Se me ocurre que nadie está en condiciones sensatas de decir qué diría, qué pensaría, qué diría de la asesina, qué diría de lo que le sucedió. Tampoco me imaginaría si estaría alegre, triste o enojada, o muy seria, como me lo sugiere aquel rostro rígido que se nos presentó al final. Creo que nadie está en condiciones de ponerse en el lugar de Selena para interpretar qué diría, que nos querría decir, cómo reaccionaría, qué realmente pensaría. Y mucho menos imaginarse cuáles serían sus movimientos, sus actitudes…

Creo que todos cuando vivimos esta experiencia tan triste de Selena, quiere aferrarse a algo, imaginarse que nada ha sucedido, que Selena aparecerá de todos modos, o que está presente en nuestras vidas a través de todo lo que ha generado. Difícilmente podamos imaginarnos que uno o que cualquier persona puede dar seguridad de su pensamiento, de cómo se siente ahora, si es que está en algún lado. La realidad, la triste realidad, nos indica que Selena no está entre nosotros, que no hay manera de que ella nos pueda decir algo, que no hay manera de viajar en el tiempo para impedir toda la locura que se ha hecho con ella. Que cualquier interpretación que hagamos de su sentir y de su pensamiento, siempre estará distante de su razonamiento y de sus sentimientos. Si no hemos podido siquiera poder saber qué pasó aquel nefasto día, ¿cómo podríamos saber qué haría hoy, qué diría hoy, que pensaría, dónde estaría, qué mensaje nos querría dar? ¿Quién está en condiciones de representar su Legado de Amor si asistimos al paulatino abandono de él por parte de los que tienen el deber y la responsabilidad de hacerlo? ¿Quién ha tratado de preservar su imagen ante tantas mentiras e intromisiones de su vida privada han hecho? ¿Quién ha tratado de ser lo suficientemente sincero como para aclarar lo que sucedió aquel nefasto día?

Selena ha vivido una vida dura, ha padecido muchas cosas para hacerse un nombre y un lugar dentro de la música. Todo lo logró a base de voz, talento, carisma, pasión, personalidad y mucho sacrificio. Nadie le regaló nada. Todo se lo ganó ella. Siempre tuvo la mejor cara ante tanta adversidad. Siempre se ganó al público a través de lo que generaba en el escenario. Jamás trató de inventar cosas, de armar escándalos, de hablar de romances, de meterse en la vida de los demás, ni hablar de su vida privada para obtener notoriedad. Selena se ganó el Amor de su gente con su canto, con su don de gente, con su respeto al público, con su cariño. Y siempre apartó su vida personal de la pública. Siempre dijo que tenía tiempo para atender a los fans, que sólo pedía que esperaran un ratito cuando estaba con su familia o ante el deseo de estar en su intimidad. Selena supo respetar y ser respetada. Como nadie logró no sólo ser popular sino ser querida. Logró lo que muy pocos logran y obtienen, y fue de su exclusivo mérito. Algo que muchos desean pero no pueden alcanzar…

Muchas veces me pregunto sobre Dios, sobre la justicia, sobre nuestra misión en el mundo, por qué y para qué estamos aquí cuando veo el destino de Selena, cómo se nos fue de este mundo, cómo pudo ser privada de ser feliz, de vivir, de hacer lo que más deseaba, cómo no se le permitió ganar y perder, acertar y fallar. Me pregunto cómo a un ángel como Selena se le ha quitado de este mundo en manos de alguien tan frío, despiadado y calculador, una persona absolutamente psicópata, que aplicó por su propia condición neurótica la inteligencia para manipular, para llamar la atención desde el anonimato, para hacer sentir culpable a Selena y a todo los que estaban a su alrededor, para ganarse la confianza de toda una familia con el único objeto de saber lo suficientemente de cada uno de sus integrantes para conocer más de ellos para manipularlos, para poder saber cómo atacarlos, como defenderse de ellos, dónde golpearlos, cómo hacer que ellos actuaran de acuerdo a su propia necesidad. Cuando veo todo esto me pregunto por qué se aplica más la inteligencia para hacer el mal, para manipular, para ejercer la violencia, para quitar la vida al otro. Me preguntó por qué parece más fácil odiar, dominar, cobrar notoriedad desnudando miserias. Me preguntó por qué es más difícil lograr el éxito y el respeto con honestidad, con decencia, con trabajo, con ser un buen ejemplo para los demás. Me pregunto por qué toda una vida sacrificada y honesta se borra de un plumazo con una actitud malévola, miserable y despiadada. ¿Por qué Selena se tenía que ir y se tenía que ir así? ¿Por qué alguien como Selena no pudo llegar a ser la gran estrella reconocida en todo el mundo, por qué no pudo hacer todo lo que había soñado, por qué no pudo vivir? Y peor aún, ¿por qué Selena tenía que irse de este mundo y soportar que luego esté en boca de mucha gente a través del escándalo y de investigar impunemente su vida privada? ¿Por qué tanto Amor fue terminado a disparos que nunca cesan, con un odio que siempre parece más duradero que todo el cariño del mundo?

A veces cuando escucho y veo cómo mucha gente opina, cómo mucha gente supone, cómo cada uno se siente con autoridad para meterse en la vida privada de Selena, y para ponerse a analizar sobre lo hecho y lo no hecho, me pregunto si alguien se acuerda que en esta terrible historia hubo una víctima, sólo una víctima, y que esa persona a quien han lastimado tanto no nos puede decir nada, no nos puede dar su parecer, no nos puede decir qué pasó aquel nefasto día, no nos puede decir qué haría si tuviera oportunidad de ver a su asesina, qué le diría a su familia, qué le explicaría a su esposo, con qué calmaría y consolaría a sus fans. Pero por sobre todo, Selena no puede defenderse de las barbaridades que se dicen de ella, no puede decir cómo querría que la recordaran, que querría que hicieran para sentirse homenajeada, tributada y amada. Nunca lo sabremos porque insólitamente Selena nos dejó y nunca nos podrá transmitir sus pensamientos. Y aunque quisiéramos pensar que nada ha sucedido, una decisión insólita nos dio esa terrible posibilidad de ver una última imagen, una imagen que seguro Selena no quería que se viera. Una imagen que ella no pidió mostrar. Una imagen que demuestra que Selena nada puede hacer frente a aquellos que opinan, blasfeman, interpretan. Selena está allí sin poder hablar. Todos los partícipes de esta historia pueden dar su opinión, defenderse de lo que dicen los demás, demandar, enojarse, ponerse contentos, abrazar, amar, gritar, o simplemente hablar. Selena no. Y eso es lo más triste de todo. Lo que más querríamos que suceda no es posible que vaya a ocurrir. Y ésa es la tristeza que nunca podremos sacar de nuestras vidas, de nuestras almas, de nuestros corazones…

Siempre recuerdo lo terriblemente feo que es cuando uno es noticia por una acontecimiento en un lugar, y al poco tiempo ser notorio por algo tan triste y lamentable. Por estas épocas hace 15 años Selena deslumbraba en el Houston Astrodome otra vez, y toda la ciudad hablaba de ella, quedaba subyugada por ella, quedaba sorprendida y extasiada por ella. Tan sólo unos meses después también se hablaba de Selena, pero ella no era la protagonista. Ya no brillaban su figura, su voz, su personalidad, su carisma, su estampa. Ya no primaba el Amor. Ya no había risas, ya no había cariño. Ya la gente no se abalanzaba sobre Selena para besarla, para agradecerle, para expresarle su cariño, para pedirle un autógrafo. Ahora la gente se abalanzaba para sacarle una declaración a la asesina, para encarar al Jurado, buscar una explicación en los abogados y en los periodistas. Se abalanzaba para expresar odio, lamento, consternación, llanto, impotencia. De golpe Houston vivió dos escenarios en pocos meses. En uno, la protagonista era Selena. En el otro, las figuras eran todas las personas que eran opacadas por la misma aparición de Selena. En este otro escenario, se veían jueces, analistas, una familia destruida tratando de recomponer algo imposible de lograr, y otra familia con una gran puesta en escena defendiendo hasta el paroxismo algo indefendible. En ese mismo otro escenario, los que firmaban autógrafos eran los periodistas…

Me pregunto hoy en día qué hizo Selena para merecer esto. Me pregunto si es posible que una persona sea sometida a una vida típica de cenicienta con la terrible diferencia de que le quitan de un disparo el zapato que se pudo calzar, o que en realidad llegó a poder calzar por tan sólo un segundo ... Y que no contentos con lo hecho, le quitan todas sus pertenencias que se supo ganar con Amor y sacrificio, y ni siquiera le devuelven a su familia todo lo que les pertenece por derecho propio. Y encima hablan mal de ella y mienten descaradamente con el pretexto de decir “la verdad”. Me pregunto si una vida armada con tantas privaciones, con tantos sacrificios, con vivir cada día ganándose el pan con el sudor de su frente tenga este final. Me pregunto si nos alcanza toda una vida nuestra entregada a Selena para devolverle todo lo que ella nos dio sin que se lo pidiéramos. Me pregunto si el paso del tiempo, la necesidad de parar de sufrir, el argumento de “hay que salir adelante”, justifica el ir abandonando todo lo que ella construyó, si acaso está bien encerrarse en el dolor, en el llanto, en el cariño, en el Amor propio para recordar a Selena, y no hacer algo para reparar tanta pérdida, tanto dolor, tanta locura, tantos errores. Me pregunto si no habría que hacer algo por el honor de Selena cuando la asesina, no contenta con lo que hizo, sigue destilando su odio hablando, disparando, blasfemando. Me pregunto si uno puede estar tranquilo sabiendo que esa mujer y su familia tienen cosas de Selena y las exhiben con aire desafiante a la Familia Quintanilla, a los fans, a todo el mundo … y a Selena. Me pregunto por un instante qué diría Selena si estuviera aquí. ¿Acaso no le molestaría? ¿Acaso no nos pediría que hiciéramos algo por ella? ¿Acaso no haría lo que suponemos que realizaría a juzgar por sus acciones reveladas en su corta vida?

Yo creo que deberíamos pensar más en Selena y no tanto en especular en lo que podría llegar a decir. No sé si tiene sentido tratar de buscar alguna señal de ella como si estuviera entre nosotros. Permitámonos, eso sí, soñar con los milagros, con que por ahí ella aparece y nos da la posibilidad de expresarle todo lo que quisiéramos decirle, y que nos guardamos por 15 años. Tratemos de imaginarnos esa posibilidad y brindémosle todo el cariño y el Amor que mereció recibir. Permitámonos soñar en imposibles, pero no busquemos soluciones “terrenales”. Selena no está entre nosotros y no tiene la posibilidad ni por sí sola ni a través de ningún medio de decirnos nada. Si así fuera, ya hubiese hecho algo para defenderse de tantas cosas que se dijeron de ella y que le hicieron. Por eso pienso y reitero, una y otra vez, ante aquello que dijo el Fiscal en aquel juicio en el que Selena estaba pero no era protagonista, que no sé que pasaría si Selena apareciera, no sé qué diría, no sé que haría, no sé cómo reaccionaría, no sé cómo nos miraría, no sé qué rostro tendría. No sé qué haría con los dichos de la asesina, no sé qué haría por lo hecho por su recuerdo a través de sus seres queridos, no sé qué les diría a aquellos que la admiraban y querían tanto … No sé. Puedo imaginármelo, pero no podría ponerme en su lugar, no podría erigirme en su intérprete. Sólo escucharía y dejaría actuar a Selena. No escucharía a nadie que la interprete. Ella es dueña de sus actos. Sólo diría algo en función de lo que ella haría o diría...

Así como yo no entiendo para qué le preguntan a la asesina por lo sucedido aquel nefasto día cuando la respuesta a ello está en lo que ella misma dijo ese nefasto día mientras estaba parapetada en su camioneta, tampoco entiendo por qué muchos no se fijan en lo que Selena misma decía y hacía para recordarla con Amor. Nunca debemos olvidar que Selena estaba sola en este mundo cuando se nos fue y lo peor que podemos hacer es abandonarla, dejarla a merced de todos los que hablan por ella, los que se creen sus intérpretes, los que se sienten con autoridad para hablar por ella. Selena dejó un Legado invalorable y ese Legado habla por ella, dice por ella. Lo peor que le podemos hacer es seguir exhibiéndola, exponiéndola a situaciones en las que no nos puede decir nada. Muchas veces los detractores de la familia, o los que critican determinados recuerdos de Selena, suelen decir, para censurarlos, “dejen a Selena en paz”. Paradójicamente, nunca lo dicen cuando habla la asesina, cuando involucran a Selena en situaciones insólitas y desagradables, o cuando algunos “interpretan” su pensamiento hoy, “donde quiera que esté” … No necesito escuchar a Selena hoy para saber que lo que menos quiere Selena es que la “dejen en paz”, pues ella no quiere que la dejen sola de nuevo, no quiere que la abandonen, no desea que la dejen de querer. Y además quiere que hagamos algo por aquellos que utilizan en vano su nombre. Selena también quiere justicia, pues ella nunca pidió que se metieran en su vida, nunca se metió en la de los demás. “Dejarla en paz” es dejarla sola y eso es lo que menos quiere Selena. No quiere vivir más aquel día nefasto…

Alguna vez alguien dijo que mejor que decir es hacer, y si queremos hacer algo por Selena, si queremos saber qué diría hoy, qué haría hoy, qué se supone que nos expresaría si estuviera aquí, entonces contribuyamos a su recuerdo, hagamos algo por ella todos los días, aprendamos a quererla, démosle el cariño que necesita y erijámonos en sus mayores cuidadores ante todos los que hablan de cosas de las cuales Selena nunca quiso hablar. Aprendámosla a cuidarla y a protegerla, a darle nuestro abrigo, nuestro cuerpo mismo cuando ella no pueda defenderse, cuando ella no pueda hablar … Y si realmente la queremos, no nos podemos permitir guardarnos en nuestro propio dolor, en nuestros propio llanto. Antes que nuestro dolor esté el dolor de Selena. Antes que nuestros sentimientos está Selena. Selena está por encima de todos y de todo. Selena nos necesita. Selena necesita que sea recordada, necesita que siga sintiendo que su Legado está vivo, necesita que no sea un nombre más que se olvida en el tiempo, que se confunde con otros, que se esfuma, que se pierde con el soplo del viento. Selena no se merece eso. Ya bastante sufrió, ya bastante padeció. Reparemos tanto dolor con el Amor que siempre necesitó y quiso recibir…

Aprendamos a dar todo el cariño y el Amor a Selena del mismo modo que lo hizo ella por nosotros…

Yo estoy aquí, Selena, para que recibas todo ese cariño que sólo tú generaste, esperando que algún día tú, solo tú, nos lo puedas agradecer…

Te extraña, te quiere, te regala el corazón todos los días…

 

 
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